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La posibilidad de transformar las fachadas de los edificios –tradicionalmente concebidas como muros aislantes (pasivos)- en pieles sostenibles capaces de generar energía (activas), se ha convertido en una realidad: la envolvente “Biopix”.

Desarrollado por el consorcio industrial BERSA a partir de una idea surgida del Estudio RLA(Ruiz-Larrea&Asociados), BIOPIX es un proyecto multidisciplinar para el desarrollo de un sistema universal de fachada que responde de un modo integral a las necesidades actuales de sostenibilidad, especialmente en el ámbito de la edificación, cuyo gasto ha supuesto en los últimos años más del 30% del total del consumo energético en España.


La colaboración intensa de las empresas Bruesa, Portinox e Isofoton, junto al laboratoride Sistemas TDM ha permitido encontrar un nuevo método para planificar y construir las fachadas y las cubiertas de los edificios. Este nuevo método complementa las ventajas del gran aislamiento térmico obtenido mediante sistemas ventilados con las nuevas tecnologías de la ingeniería solar.

La patente Biopix se concibe como un sistema abierto capaz de dar la respuesta energética más adecuada para cada emplazamiento, atendiendo a las condiciones climatológicas del mismo (soleamiento, temperaturas, vientos dominantes, etc). De la valoración de estas condiciones surge un “mapa” o “imagen” del potencial energético del lugar que sirve para diseñar la configuración más adecuada de la envolvente.

La envolvente es flexible y abierta porque surge de la composición de elementos constructivos específicos de 1x1m fijados a un entramado metálico portante. Estos elementos –concebidos a la manera de “píxeles energéticos”- están estandarizados y se especializan de acuerdo a la función que deben cumplir en función del potencial energético de cada orientación.

Estos “píxeles” constituyen un catálogo abierto cuya combinatoria resuelve todas las demandas exigibles a una fachada activa de última generación: fotovoltaicos, termosolares, translúcidos, reflectantes, vegetales, etc. Dado que el sistema permite intercambiar o renovar fácilmente cualquier píxel a lo largo de la vida útil del edificio, puede resolverse cualquier demanda estética y funcional.

Dependiendo de cada caso, mediante una aplicación ponderada del sistema, puede conseguirse un ahorro de hasta el 40% en la demanda de calefacción y refrigeración del edificio, permitiéndose, asimismo, un 15 % de ahorro global con respecto a cualquier sistema de fachada pasiva o convencional.


La flexibilidad del sistema permite, asimismo, extrapolar su aplicabilidad a otros contextos: las medianerías bien orientadas o las anodinas envolventes de las naves industriales, por ejemplo, que  tan penosas resultanestéticamente para las ciudades, podrían convertirse en paramentos energéticamente activos con una inversión razonable cuyos periodos de amortización completa no llegan a los 10 años.

Dentro del campo de arquitectura, el sistema se ha aplicado ya con éxito en dos edificios pioneros dentro del ámbito de la sostenibilidad: la nueva sede de la Agencia Andaluza de la Energía en Sevilla y las viviendas experimentales del Proyecto I+D+i Manubuild en Madrid.